la materia prima
No es fácil determinar hasta qué punto un producto es ecológico o no. El balance medioambiental del bambú es sin duda positivo, ya que la manera en que crece y se tala es respetuosa con el medioambiente.
La planta madre genera cada año nuevos troncos que cinco años más tarde ya pueden cortarse, sin que el tamaño de la población forestal disminuya. De hecho, las podas habituales potencian el crecimiento del bambú. Estos procedimientos hacen que los nuevos brotes crezcan más rápido y garantizan que la siguiente producción tenga una calidad perfecta. La mayoría de la reserva de Phyllostachys Pubescens es gestionada por cultivadores en sus campos que cada año marcan los nuevos troncos de su “propiedad” con la fecha de nacimiento.






